Cómo leer más cuando tu tiempo no lo permite.

Cinco minutitos más

La vida es un ajetreo constante, eso lo sabemos todos. El estrés es nuestro gran enemigo en estos tiempos de corre corre. Y los lectores, lo pasamos mal, muy mal. Porque miramos la pila de libros pendientes (ella también nos mira a nosotros), nos sentimos culpables y para más inri seguimos comprando más.

Pero basta de cháchara, la gran pregunta es: ¿qué hacer en esos odiosos momentos? Qué hacer cuando tienes demasiadas cosas que hacer. Ya, suena un poco lioso pero básicamente me refiero a: de dónde sacar tiempo para leer cuando no lo hay.


VIVE CON UN LIBRO: Ésta es la regla de oro. Llévalo siempre contigo, como si fuese tu mejor amigo o tu amante bandido. Llévalo en el bolso (ojalá un amante en mi bolso), llévalo en la mochila, en la mano o en donde sea. Sé original. Así aprovecharás esos ratitos muertos de cada día. Esperando en el metro, autobús, entre clase y clase (dios, qué antisocial soy), esperando a que salgan los niños del colegio, en la sala de espera del dentista, mientras te hacen la manicura, mientras la comida se hace (pero no quemes la cocina, por favor), etc.

Aprovecha los ratos muertos

COME CON UN LIBRO: Deporte de vida o muerte de riesgo. Para los lectores más expertos. Si tienes el graduado en malabarismo puedes hacerlo. Si no lo tienes, te recomiendo un ebook, que no se mueve. El libro en papel se moverá, se cerrará y hasta se reirá de ti. Créeme, te habla una persona que ha acabado con la cara llena de salsa boloñesa. Si aún así quieres intentarlo, que la fuerza te acompañe. ¡Ah! Y si después de la comida eres como yo y necesitas un café para resucitar, tómatelo mientras lees un poco.

VE AL BAÑO CON UN LIBRO: Qué poco decoro, de verdad. Pero sí, si eres de esos que se pasa siglos en el baño, ¡aprovecha ese tiempo precioso! Se trata de exprimir, exprimir y exprimir (el tiempo, deja de pensar cosas raras). Ardua tarea secar el pelo (al menos con mis greñas), si la quieres hacer más amena lee mientras lo secas. Advertencia: también deporte de riesgo. Conlleva posturas extrañas y páginas de libro mojadas. No apto para sensibles.

“SACRIFICIOS”: Entre comillas, ya que si eres un asiduo lector, si las letras son arte para ti, si los libros tienen música esto no supone un sacrificio. Pero para esas personas que desean simplemente leer un poquito más al año, haced algún pequeño sacrificio como dejar de ver X serie una noche antes de dormir, abandonar el WhatsApp una hora o madrugar un pelín.

Lee mientras comes (bajo tu propia responsabilidad)

CRÉATE AGONÍAS: Sí, el gusanillo del “culo veo, culo quiero”. Ve vídeos en Youtube, lee reseñas, empátate en Goodreads, regístrate en un foro de lectura y acabarás deseando algún libro con fervor asesino.

LIBRERÍAS COMO SANTUARIOS: “Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca” o eso dijo Borges. Entra en esa librería cercana a tu casa, te pilla de paso (más o menos) cuando sacas la basura/compras el pan/paseas al perro. Olisquea el aire que te rodea (aunque te miren mal) …ummmm libro nuevo. Acércate a las secciones que te interesen y si quieres, déjate aconsejar. Acabarás saliendo con uno bajo el brazo. Incluso, quizás, te regalen un bonito marcador para tu colección.

Oler libros y otras adicciones importantes

CONTAGIA: Como si de una gripe se tratase, contagia a tus amigos, familiares, pareja con el exquisito virus de la lectura. Comparte con ellos gustos, opiniones o simplemente vuélvelos locos hablando de ese último libro que tanto te ha gustado. O de ese último libro que quieres comprar con ansías.

PÁSALO GENIAL: Ante todo, leer debe ser un placer. Olvídate de prejuicios estúpidos, créeme hay gente extraña ahí fuera. Olvídate del grosor del libro, da igual que leas un libro de 20 páginas o uno de 700, eso no te hará mejor ni peor. Da igual si es El Quijote o El Principito. No importa el género ni el autor. Lo único que importa aquí es que te guste a ti. Que lo disfrutes, te sumerjas en sus páginas e incluso lo acabes amando. ¿El libro que estás leyendo es terrible? ¿Lo detestas? ¡Siguiente! La vida es demasiado corta para sufrir de esa manera.

Ojalá que todos estos consejos os sirvan de ayuda para esas épocas en las que incluso respirar cuesta tiempo. 

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7 pensamientos en “Cómo leer más cuando tu tiempo no lo permite.

  1. Me he reído mucho, jajajaja ^^.
    Muy buenos consejos ;). Debería apuntármelos xD, porque la verdad es que eso me pasa a mí también, ¡no encuentro el tiempo para leer tanto como me gustaría! Pero bueno, es lo que hace el procrastinar…
    Muchos besos desde lecturasilenciosas.blogspot.com

    Me gusta

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