El olor y el sabor de las vaginas en la literatura

entradacandy
Sé lo que estáis pensado muchos: “Esta chica es una exagerada. Todo el mundo sabe que las vaginas huelen a vagina y es natural”. ¿Sí? ¿Estáis seguros? Entonces, si tan natural es, me pregunto por qué nos bombardean con miles de productos para eliminar ese olor: compresas con más aromas que la perfumería de un centro comercial, geles dulces, desodorantes íntimos, etc. Al parecer, según el patriarcado, olemos mal.
¿Y qué ocurre con los libros? ¿Os habéis fijado? Pensadlo bien, haced memoria. ¿Cuántos libros con alguna escena sexual habéis leído? En la grandísima mayoría de esas escenas sexuales, las mujeres son dulces. El último libro en el que discerní algo así fue en El hipnotista de Kepler:
“[…]la va volcando en el borde de la silla y le separa las piernas. La ropa doblada cae al suelo. Ella ya está húmeda y él siente su sabor a azúcar caliente”. 
Insisto, haced memoria. Dulce, fresa, azúcar, melocotón, caramelo… Sin embargo, ¿a qué huele -y sabe- verdaderamente una vagina? Ojo cuidado con el descubrimiento que va a hacerme ganar el Nobel: las vaginas huelen…¡a vagina! ¡Sorpresa!
Las vaginas huelen… ¡a vagina! ¿Dónde está mi premio
Nobel?
Repito que algunos pensaréis que soy una histérica y una drama queen en potencia. Pues dejadme que os cuente una pequeña historia. No falta en el maravilloso mundo de internet un foro en el que una chica -que pongamos ha leído uno de esos libros- pregunta con acusada desesperación a qué debería oler una vagina normal. Y por supuesto, tampoco falta el lumbrera de turno -catedrático en Google y de información sacada de su rabo- que contesta con determinación que “una vagina no huele a nada, es inodora”. JA. Supongo que los caballeros que afirman esto, ni tienen vagina ni han probado una en su vida. Me pregunto igualmente si tienen pene. Ya que tanto las vaginas como los penes, huelen (distinto, eso sí). No obstante, sigamos con la protagonista de la narración. La chica en cuestión -vamos a llamarla Menganita-, decide ponerle solución a su turbio -y terrible- problema tecleando las nefastas palabras en Google: olor vaginal. Esta búsqueda podría redirigirla a vagina en Wikipedia -y le tranquilizaría saber que el olor vaginal es normal- o qué sé yo. Pues no. Internet da por hecho que estás allí porque eres una mujer y hueles mal. No da ni la triste opción de saber por qué huelen las vaginas a vaginas, qué caracteriza su olor. No.
Internet dice que hueles
Así que Menganita, tras leer comentarios de grandes sabios y ninguno coherente, no encuentra una ni dos páginas sobre remedios naturales para eliminar el olor vaginal, sino que descubre tantos como para rellenar la saga de Canción de Hielo y Fuego cien veces. Ella prueba estos fantásticos, mágicos, inigualables remedios naturales y se lía en su vagina el Apocalipsis con los cuatro jinetes incluidos. Menganita no quiere ir al médico, pensadlo, a cualquiera le da vergüenza ir y confesar: he leído que echarme *inserte sustancia corrosiva aquí* (ejemplo: ácido sulfúrico, fuego y en cantidades -si has pillado la referencia de Los Simpson, llámame-, etc.) funcionaría para erradicar mi olor vaginal. Finalmente, a Menganita le duele tanto que pudiera parecer que tiene el averno y la Tercera Guerra Mundial entre las piernas, así que acude a su médico. ¿Os creéis que esto es ficción y que me lo he inventado sobre la marcha en un momentito? De eso nada monadas. Si pensáis que no llegan mujeres al hospital/médico de cabecera/ginecólogo contando que tienen una irritación vaginal del demonio por ponerse perfumes, jabones, etc. ahí, estáis súper equivocados. Y es que con los anuncios, y por desgracia también con la literatura, estamos lanzado la idea de que la vagina debe oler a jodidas frutas del bosque.
Una vagina no huele mal, huele a lo que es: una vagina. Los penes, como he comentado, huelen a pene pero esto no se camufla. O al menos yo no he leído un libro en el que describan el pene con sabor a fresa y mandarina. Ni he visto calzoncillos con olor a rosas en los anuncios. El olor de una vagina es diferente al de un pene, el pH vaginal no es el mismo. De hecho, el pH vaginal va cambiando a lo largo de la vida de la mujer. En ocasiones, veo muertos, huele algo más ácido (similar a un yogur), otras más fuerte, otras menos. Incluso dependiendo del momento del ciclo en el que esté la mujer, este pH varía. Sea como sea, cada vagina tiene un olor y sabor distinto pero desde luego os aseguro que a azúcar caliente o fresa, rotundamente no. El odio que nos tiene esta sociedad machista es tan intenso, que incluso tenemos que esconder cosas que son naturales: pelos (por favor, la mujer perfectamente depilada excepto en la cabeza, ahí lo más abundante posible), olor vaginal, sudor, etc. Ni cagamos, ni sudamos, ni nos tiramos pedos.
Lo siento no puedo acostarme contigo, tu vagina no sabe
a cupcake de unicornios vomitando arco iris
¿Una vagina puede oler mal? Sí, si llevas una semana sin lavarte o si tienes algunos tipos de patologías. De todas formas, si estáis sin ducharos durante una semana, huele igual de mal un pene que una vagina. Bueno, con una semana sin que el agua haya rozado vuestra dulce piel, os olerán los genitales, las axilas, los pies y hasta el pelo de la cabeza a grasa pura. Eso es lógico y es algo que sabemos todos -o eso espero, no me hagáis perder la poca fe en la humanidad que me queda-.
De los remedios naturales, me da para hablar un año y medio sin parar ni un segundo a tomar aire. Me dan ganas de llorar. He llegado a leer cosas que podrían preparar el mismísimo Armagedón en vuestra vagina. Para empezar, si no es un producto especificado para uso vaginal, os va a provocar un problema. Véase perfume, desodorante, etc. Si bien es cierto que existen productos específicos para la vagina, la gran mayoría de los expertos coinciden en que no son necesarios y que incluso pueden liártela parda ahí abajo.
Los cuatro jinetes del Apocalipsis llegando a tu vagina
después de haber destruido su flora microbiana normal
Lo que ellos aconsejan es no aplicarse parafernalias por muy íntimas o especiales que sean. Vuestra vagina no las necesita. Ni tampoco necesita ser lavada a cada momento. Con agua y jabón (siempre sin penetrar en ella) es más que suficiente. Como muchísimo, yo recomendaría un jabón íntimo si queréis profundizar algo más u os sentís más limpias así. Y hablo de un jabón íntimo sin colores, sabores, ni olores mágicos. Un jabón íntimo normal y corriente. Pero de resto, a no ser que vuestro médico os lo diga, no precisáis de ello. Es más, os puede hasta perjudicar. Y es justamente, cuando os habéis cargado la flora microbiana normal de la vagina -usando productos irritantes, lavándola cada dos por tres, etc.-, cuando esta empieza a oler muy mal. Irónico, ¿verdad?
Si vuestra vagina realmente huele mal -y me refiero a mal de verdad- olvidaos de San Google y de los remedios naturales y caseros (algún día os contaré cómo una señora casi se muere con una úlcera gástrica del tamaño del Gran Cañón tomando un sucedáneo casero de aspirina). No todo lo tildado de natural es lo mejor. Id a vuestro médico si notáis un olor malo o extraño. Solo él o ella podrá aconsejaros lo más sano (cojones, que después de los mil años de medicina, el MIR, y la residencia algo saben, eh). Hombres y mujeres del mundo, si estáis escribiendo un libro y vais a hablar del sabor de una vagina recordad, saben y huelen justamente a eso. En el sexo puede haber muchos olores y sabores: flujo vaginal, semen, sudor, orina, lubricante, látex, sangre. Usad la imaginación. Y si vais a escribir fantasía, que no sea del olor vaginal. Muchas gracias. 
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31 pensamientos en “El olor y el sabor de las vaginas en la literatura

  1. No digo que no sepa nunca dulce jajaja, hay muchos sabores, salado también. Depende de la mujer y el momento de su vida y ciclo en el que esté. Pero el hecho de dulcificarlo constantemente (dulce, miel, caramelo, azúcar caliente) y la campaña contra un olor que es totalmente natural es lo que me pone los pelos de punta :(. No sé si me explico :).

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    • Eso es lo peor, que intenten vendernos que olemos mal, por ejemplo con los evax con olor a rosa. Es más, un chico que estudia medicina (casualidades, eh) me dijo que el olor sólo es cosa nuestra porque estando en el baño, suben mucho las hormonas naturales de nuestro sexo (sexo de género, no de coño) y que es lo que normalmente atrae al chico. Y, siendo sincera, alguna vez he besado a mi pareja después de comerme el papo y sabe como a mandarina (el mío). Pero parece que sí, que para la literatura tenemos a Willy Wonka en la vagina haciendo caramelos y chocolate. 😒

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  2. Muy entretenido, gracias por las risas. Solo quisiera decir que, en ocasiones, la ficción y los ideales de la sociedad forjan ideas románticas que se alejan mucho de la realidad. Las vaginas deben ser dulces florecitas, los penes monumentos con la potencia de un taladro hidráulico, el coito durar por horas (la irritación parece no existir para algunos) y terminar con orgasmos en simultaneo. Estos ideales causan que se censuren momentos pocos románticos, aquellos que suelen retratarse únicamente en comedias: los problemas al colocar un condón, padecer un calambre, el sonido de la vagina tras introducirle aire a través de la penetración y, por supuesto, aromas genitales fuera de un campo semántico gastronómico. En fin, si alguien quiere engañarse o acomplejarse debido a expectativas impuestas por gente que debería explorar más sus propios cuerpos, que lo haga. Y cuando quiera dejar de hacerlo, se le presentara la posibilidad de llevar una vida sexual sana y responsable.

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  3. ¡Muy buenas! Es de las pocas veces que he leído una entrada tan directa sobre un tema del que raramente imaginas que alguien vaya a escribir. Todo está perfumado, hay que tener el pubis simétrica y perfectamente depilado, blanquearse el ano… en fin.

    Por cierto, una curiosidad hablando de cosas dulces, en mi familia se suele usar la palabra “bollo” para los genitales. Al leer el título de la entrada, me vino a la cabeza. En principio, creo que es una expresión más bien de Andalucía. Ahhh… los sabores dulces…

    Muy buena entrada, e instructiva. Y nada de echarse cosas raritas en el bollo, XD. Un saludo.

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  4. Cuando he leído esto me he acordado de inmediato de una vez cuando estaba viendo videos en youtube y me topo con un youtuber que comentaba en su video que si veía a una mujer haciendo sus necesidades para el ella dejaba de ser mujer,perdía toda su feminidad (¿pero que esperaba que cagara arcoiris y destellos?)(lo siento me he alterado)… en fin saludos ¡excelente entrada!

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  5. JAJAJAJAJ QUE TAMBIEN LO HE NOTADO…. que todas huele de puta madre en serio.
    pues yo no tengo idea porque nunca me he fijado muy de cerca…. pero a rosas ni esos divertidisimos olores si que no huele segurito. huele a fluidos normales del cuerpo!

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  6. Estoy completamente de acuerdo. La tendencia sexista del fenómeno es obvia. Pero, al leer tu entrada tuve la tentación de meterme en Google (books) -aunque no lo hice- y seguramente no sea tan imposible encontrar un autor o autora que narre una escena en la que baja los calzoncillos y se deleita con un aroma a palomitas. Qué miedo. Yo saldría corriendo. Tenemos un empeño sobrenatural en despreciar la belleza de lo humano, por que a ver, quien no prefiere ese “olor a ti” (limpio, obviamente) al del apestoso y artificial AXE? no lo cambio ni en versos.

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  7. Muy buena la entrada y no puedo más que estar de acuerdo contigo. En serio, menuda obsesión con que las mujeres tienen que oler dulce, da igual dónde el rastreador en cuestión meta la nariz. Lo mejor de todo es que muchas de estas joyas de la literatura en las que las vaginas huelen a cualquier cosa menos a vagina están escritas por mujeres que, y esto ya es otro tema, podrían echarle un ojo a un libro de anatomía humana. No hay cosa que me irrite más que toparme con una de estas perlas que quieren ser erótica y no pasan de fanfiction mal escrito.

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  8. La próxima entrada sobre la manera en que las mujeres se corren con sólo mirarlas en la literatura, por favor.

    No sé si es para echarse a reir o para llorar xD

    De hecho estoy por escribirlo yo en mi blog porque me tiene el tema hartita…

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  9. Al empezar a leer tambien pensé que estabas exagerando, demasiado drama para un tema tan normal (o eso era lo que yo pensaba). Sabia que en la literatura siempre se ha enmascarado la esencia humana de la mujer, pero no tenía idea que la campaña en contra del olor normal vaginal seguía vigente y tomando fuerza. Todos esos productos, remedios naturales :/… porque si no olemos a flores y tenemos la piel lisa como la ceda no somos verdaderas mujeres, dignas en la sociedad… que montón de basura!

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  10. Totalmente de acuerdo. Normalmente con la publicidad se busca que nosotras y nosotros como humanos que somos nos avergoncemos de nuestro cuerpo o de nuestros sentimientos (entiéndase en plan: “un hombre no puede llorar” o “una mujer no debe ser ambiciosa”), todo por el bien del mercado que ha establecido estereotipos sobre lo que “deben ser” la mujer y el hombre. Con todo, me da pena confesar que a veces digo a mi novia que el sabor de su vagina es exquisitamente dulce en un afán de poeta amateur (muy amateur), pero no busco con ello que consuma esos productos irritantes y falsamente higiénicos.

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  11. Esto me recuerda la poca cantidad de mujeres que hay en la literatura (además de cine, series, etc) que realmente disfruten del sexo. Y muchísimas veces cuando sí lo disfrutan es gracias a ese príncipe azul que les muestra lo maravilloso de la sexualidad (porque por supuesto ella ha de ser virgen antes de conocerlo, no vaya a ser que al chico le de algo), eso sí, siempre en su papel de sumisas, por supuesto.
    Yo creo que todo se resume en que quieren hacer de sus personajes femeninos mujeres dulces y sumisas. Seguir remarcando el maldito estereotipo al que quieren que las mujeres reales se parezcan. ¿Cómo va a saber un coño a coño? Con lo tiernas y dulces que son las mujeres les tiene que saber a caramelo.
    Me pregunto cuándo será el día en el que dejen de incrementar estereotipos absurdos en la literatura y creen personajes realistas. (Obviamente sí que los hay, pero son minoría).
    Me ha gustado mucho este post, de verdad.

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  12. De verdad, cuando leí la cita del libro, pensé: pero este señor, ¿que se pone en faena tras haberse comido un caramelo y se piensa que un coño en la casita de la bruja de Hansel & Gretel?
    Como siempre, tu aportación científica es muy valiosa. Te tendríamos que retuitear y recomendar mil veces. Si tuviera una escuela de escritura, te pediría que dieras una charla a los escritores en ciernes, para que hicieran un buen trato literario de la vagina. Clap, clap.

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  13. Una vagina tiene que saber a lo que es: A VAGINA.

    Ni a chuches, ni a flores silvestres. A VAGINA.

    Que a unos les sabrá a gloria y a otros, pues menos. Lo normal.

    En fin, que no hay que tener tanto “refinamiento” como dice mi madre.

    Un saludo!

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  14. ¡Cuanta razón María! Respecto al tema de la depilación mi pareja me pedía que me depilara y lo hice en un par de ocasiones, me causó mucha irritación, picazón y me sentía muy incómoda, hasta que leí un par de artículos que me hicieron entrar en razón y ahora no lo hago porque así me siento cómoda y mi pareja tuvo que entenderlo, te sigo hace mucho en youtube, tu canal es mi favorito ¡soy tu fan #1! (No al nivel de misery) es mi primera vez aquí por tu blog.

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  15. Soy hombre con experiencia en encuentros cercanos con váginas y personalmente me ENCANTA su olor, sabor, aspecto, etc, etc, etc. Y todos mis amigos opinan lo mismo. Me parece ridículo que la industria de la belleza (más allá del patriarcado que mencionas), constantemente nos dice que olemos mal, el cuerpo humano con agua y jabón de vez en cuando es perfecto tal y como es, tanto mujeres como hombres.
    Mujeres, por favor no traten de disimular su olor natural, es como quitarle las bajadas y subidas a una montaña rusa, y eduquen a los hombres cercanos a que no sean mezquinos en estos temas.

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  16. Llevo tiempo siguiéndote por YouTube y la verdad es que no me había dado por mirar tu blog hasta ahora, ¡error! Pero más vale tarde que nunca y aquí estoy para decirte que me encanta ❤ Ya era fanática perdida de tus reseñas (por culpa de tu superpoder, el que hace que me entren ganas de leer cualquier cosa de la que hablas xD) pero me encanta que además aquí hables de lo que te apetezca, como en el caso de este post. Resulta refrescante leer sobre estos temas con tanta claridad, porque ya va siendo hora de que dejen de ser tabú 🙂

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  17. ¡Hola, María! Hace tiempo que te sigo y me gusta mucho tanto tu blog como el canal, aunque nunca me he atrevido a comentar. Justamente hoy he leído unos fragmentos de The Vagina Monologues para una asignatura de la uni y me ha recordado muchísimo a esta entrada. Quizá te interese leerlo en el futuro, es altamente recomendable 🙂 Aquí te dejo un vídeo en el que la autora interpreta uno de estos monólogos intercalado con entrevistas a diferentes mujeres, por si te llama la atención https://www.youtube.com/watch?v=vQK-_AczShs

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